“Para mí, Marula es ese espacio donde puedo desconectarme del estrés y salir de la rutina. Desde que llegas, el ambiente, la música y los profesores hacen que todo se sienta muy acogedor. Lo que más me gusta es descubrir que tengo habilidades para la cerámica y ver cómo puedo transformar un trozo de barro en objetos útiles y únicos, hechos por mí. Además, mientras aprendo algo nuevo, comparto con personas increíbles y disfruto de un tiempo que realmente es para mí.
¿Qué le dirías a alguien que está pensando en tomar su primera clase?
Que se anime sin pensarlo. No importa si nunca has trabajado con cerámica o si crees que no eres una persona creativa. En Marula te guían paso a paso y, poco a poco, te sorprendes de todo lo que eres capaz de crear. Es muy gratificante hacer con tus propias manos piezas que antes quizás comprabas y que ahora puedes personalizar a tu gusto. Más que una clase de cerámica, es un espacio para desconectarte, conocer personas, aprender algo nuevo y regalarte un momento para ti.”